Imagen De Paisaje
Bins.
Estos anónimos cuerpos emplazados en el paisaje productivo rural nos hacen
pensar que es posible desarrollar relecturas y vinculaciones con el paisaje a
partir de su cultura material.
Usados para el trabajo agrario, corresponden
a un tejido de elementos, producidos puntualmente para incorporarse a la vida
productiva y social, generando un tejido distintivo. Dichos cuerpos son menos glamorosos, pero
de forma particular enuncian una cultura material y tectónica nueva en el
valle. Estos cuerpos dialogan
intensamente con el paisaje, se integran al mismo y finalmente se legitiman en
él.
Estos Bins, emplazados en el Valle Central,
habitan casi sin expectativas estéticas pues afloran de la más rotunda decisión
por ser parte de la productividad del Valle. Es así como estas entidades
establecen con su entorno relaciones de una alta reciprocidad, lo cual puede
entenderse en varios planos. Por ejemplo, sus dimensiones están íntimamente
referidas a la superficie productiva con la que deben interrelacionarse, es
decir, a la que deben servir.
Una arista
fundamental sería, desde lo cultural y social, conectarlos rápidamente con una
manifestación más del trabajo productivo, pero, estos cuerpos siguen siendo de
alguna forma emisores de modos de vida y costumbres, del hacer, es decir develan
una forma de entender y habitar un territorio, en suma nos ayudan a comprender
los procesos con cierta profundidad.
Es así como
estos Bins proponen leer ciertas consideraciones: como de percepción, proceso,
espacio, recurso, pero también como un activo social y cultural; que de forma
eventual, resulta ser un espacio arquitectónico.
Por otro lado
siempre aparece el momento en que tienen que ser intervenidos o desechados, por
supervivencia o por las transformaciones en la producción. Pero estas
construcciones proponen lógicas de transformación particulares, pues su
renovación material atiende a un aspecto prácticamente de desecho por nuestra
cultura.
Entonces, en estos
cuerpos
no aparece la plasticidad como supervivencia, más bien quedan en lo obsoleto u
olvidado en el paisaje, es ahí donde aparece la oportunidad de establecer un nuevo
diálogo en esta cultura material desechada y la arquitectura, donde al re configurar
nos permite comprender su funcionamiento. Debido a que estos cuerpos, al igual
que la naturaleza, buscan reproducirse, transformarse, “evolucionar”.





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